Mirada urbana

El romanticismo de una hoja de cálculo

La semana pasada me reuní con dos colegas a comer y luego de copas por
Lavapiés. Sin saber cómo, ah sí, esperábamos por escrito la invitación
de boda de unos amigos, tocamos un tema que para mí resultó una
sorpresa, por lo ignorante que soy al respecto.

A partir de aquí son opiniones personales, empíricas, basadas en lo que
me han contado y lo que he podido preguntar después por mi cuenta.

Las bodas son un negocio. O así las ve la mayoría de la gente. No, no
me refiero a los sacerdotes, fotógrafos, músico, cámaras, hoteles y
salones de boda. Esos ya se dan por descontado.

Hablo de los novios mismos.

Será que como latinoamericano que soy, donde creo recordar es el padre de la novia quien se encarga de hacer –así se le vaya la salud y la hacienda en ello
la ostentación pública conocida como banquete de boda. Y los invitados
el respectivo gesto recíproco conocido como regalo, o lista de bodas.

Aquí básicamente –se pide un crédito si es necesario
se hace la lista de invitados, en función de su cercanía personal y
poder adquisitivo, toda vez que calculas cuanto te está costando cada
cubierto y lo que aproximadamente será la retribución económica que el
invitado dará.

Ya ni siquiera hay lista de regalos, hay un número de cuenta bancaria, donde los clientes/invitados hacen el ingreso de dinero.

Incluso podría medirse el aprecio del invitado hacia la nueva pareja en función de la suma aportada.

¿Podría crearse una fórmula matemática para cuantificar este afecto?
Habría que tomar en cuenta… tiempo de conocerse, grado de parentesco,
situación económica actual, entorno sociocultural y condicionamientos
geográficos, entre otras variables…

No sé, supongo que después de todo, sí que soy un poco romántico y chapado a la antigua.

Al final no recibí la invitación, parece que no pasó del mero gesto
verbal por cortesía. No sé si sentirme ofendido, toda vez que con una
de las partes tuve una historia breve que devino en amistad, o sentirme
aliviado que en mi actual situación no estoy para gastos superfluos.

Anda, podríamos agregar "situación laboral" y "grado de confianza sexual hacia uno de los contrayentes"  como variables a nuestra fórmula.

Esto no lo resuelve ni Hari Seldon.

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Un comentario en “El romanticismo de una hoja de cálculo

  1. HOLA PRIMO, TE CONTARE QUE NO ME CAUSA SORPRESA, PUES ACA EN LIMA TAMBIEN YA SE VE ESAS TENDENCIAS¡, HE IDO A UNA INVITACION PORQUE ES MUY AMIGA MIA PORQUE DE LO CNTRARIO NO HUBIERA SIDO INVITADA.

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